La mayoría de los dueños de perros primero prueban lo de siempre.
Aceite de coco. Se queda en la superficie. Nunca llega al cristalino.
Aceite de ricino. Pasa lo mismo. La nubosidad se forma dentro del ojo. El aceite aplicado por fuera no puede llegar hasta ahí.
Gotas para los ojos. Dos veces al día, todos los días. Tu perro se hace para atrás. La mitad termina escurriendo por su cara.
Premios masticables y polvos. Los escupe o los deja en el plato. Lo que alcanza a tragar se descompone en el sistema digestivo.
Ninguna de estas opciones falla porque tú lo hayas hecho mal. Fallan porque la nubosidad no está sobre el ojo. Está dentro de él.
Kynora™ toma otro camino.
Es un líquido. Se mezcla con su comida y se absorbe por la boca, pasando directamente al torrente sanguíneo. Desde ahí llega al cristalino, donde comienza la acumulación de proteínas.
Tres antioxidantes en cada gota: astaxantina, luteína y zeaxantina.
Desarrollado con expertos en oftalmología veterinaria. Analizado de forma independiente para comprobar su pureza.
Sin forcejeos. Sin desperdicio. Un apoyo que llega justo a donde tiene que llegar.